Tensión en el estrecho de Ormuz presiona al crudo y al dólar
Los mercados globales afrontan este lunes una jornada marcada por la confluencia de tres vectores de presión: la escalada de tensiones geopolíticas en el Golfo Pérsico, unas expectativas de subidas de tipos en Estados Unidos que se consolidan tras los últimos datos de inflación, y un bitcoin que lucha por mantener niveles ante el endurecimiento del entorno monetario.
En divisas, el dólar extiende su fortaleza respaldado por las apuestas crecientes a que la Reserva Federal podría reanudar el ciclo de subidas. El yen, no obstante, registra un giro notable: los especuladores han virado a posiciones largas en la divisa japonesa por primera vez desde febrero, lo que sugiere cierta cobertura defensiva en un entorno de incertidumbre geopolítica. La libra esterlina se mantiene estable, respaldada por datos de PIB del Reino Unido mejores de lo esperado, aunque la firmeza del billete verde limita su recorrido al alza. En cuanto al euro, algunos analistas apuntan a que podría retestear niveles no vistos desde hace semanas frente al dólar una vez que la Fed tome una decisión sobre tipos, aunque las cifras precisas dependerán de la magnitud del giro hawkish.
El mercado de materias primas concentra buena parte de la atención. El tráfico de buques por el estrecho de Ormuz se mantiene por debajo de su media de diez días, mientras una avería en infraestructura saudí amenaza con retirar del mercado una porción relevante de la oferta mundial. Nuevos incidentes en la zona han agravado la percepción de riesgo y retrasado las conversaciones diplomáticas para desescalar la situación. Este contexto impulsa los precios del crudo y alimenta, a su vez, las presiones inflacionistas que complican la tarea de los bancos centrales. El oro, en cambio, cede terreno: la perspectiva de tipos más altos durante más tiempo eleva el coste de oportunidad del metal precioso, que cede ante el avance del dólar y los rendimientos reales.
En renta variable asiática, las bolsas han cerrado a la baja, presionadas por el temor a una desaceleración en el gasto en inteligencia artificial y por el impacto que unos tipos más altos podrían tener sobre las valoraciones del sector tecnológico. Bitcoin, por su parte, cotiza sin dirección clara en el entorno de los 77.000 dólares, atrapado entre el argumento de diversificación en tiempos de tensión geopolítica y el peso de unas condiciones financieras más restrictivas. El aumento de reservas en los exchanges de criptomonedas lastra el sentimiento, y la divisa digital parece encaminada a romper una racha de tres semanas consecutivas en positivo.